Comprensión lectora y convivencia escolar, fundamentales para el aprendizaje y buenos resultados en RIMA
Abasolo, Gto. 20 de octubre de 2026.- Aprender a resolver una operación matemática comienza por comprender lo que se pregunta. […]
WhatsApp-Image-2026-10-17-at-1.13.10-PM-1-1024×576-1
Abasolo, Gto. 20 de octubre de 2026.- Aprender a resolver una operación matemática comienza por comprender lo que se pregunta. Bajo esta premisa, la maestra María Guadalupe Magaña Marcial de la escuela Emiliano Zapata de Ojo de Agua de Huanumo del Municipio de Abasolo, y su equipo docente desarrollaron estrategias para fortalecer la comprensión lectora y el cálculo mental de sus estudiantes, a partir de las áreas de oportunidad identificadas mediante la Recopilación de Información para la Mejora de los Aprendizajes (RIMA).
El análisis de los resultados del ciclo escolar anterior permitió reconocer que las dificultades en Matemáticas no se limitaban a realizar operaciones, sino también a interpretar instrucciones, identificar procedimientos y comprender cómo llegar a una respuesta.
Para atender esta situación, se enfocaron en desarrollar el razonamiento matemático, vinculando ejercicios de cálculo mental con actividades de comprensión lectora, dos habilidades que se complementan y resultan fundamentales para el aprendizaje.
La maestra María Guadalupe explicó que el propósito fue superar la resolución mecánica de ejercicios y lograr que las niñas y los niños comprendieran por qué se obtiene determinado resultado y qué procedimiento deben seguir para alcanzarlo. “Si el niño no tiene comprensión lectora, en cálculo mental también nos iba a salir mal”, señaló al explicar la importancia de trabajar ambas habilidades de manera articulada.
Sin embargo, la mejora educativa no se concentró únicamente en los contenidos académicos. Las docentes también identificaron la necesidad de fortalecer la convivencia, los valores y las habilidades sociales de sus estudiantes.
Uno de los espacios que permitió observar estas necesidades fue el desayunador escolar. La docente recordó que algunos estudiantes recibían sus alimentos sin agradecer o dejaban sus lugares sin acomodar, conductas que motivaron la implementación de actividades para fomentar el respeto, la solidaridad y la responsabilidad.
A través de cuentos, dinámicas y estrategias de convivencia, las maestras comenzaron a trabajar estos hábitos de manera constante, hasta observar cambios que trascendieron el entorno escolar y comenzaron a reflejarse en los hogares. “Hasta las mismas madres de familia dicen: ‘Maestra, los niños nos están ayudando’”, compartió María Guadalupe, al destacar que las familias también se involucraron para dar continuidad en casa a los aprendizajes y valores promovidos en la escuela.
Este proceso requirió del compromiso y acompañamiento permanente de la supervisión escolar, que brindó orientación y seguimiento a las acciones implementadas para atender las necesidades identificadas en RIMA.
Las jornadas de formación y el trabajo conjunto con su compañera Margarita, a quien reconoció por su compromiso, permitieron mantener las estrategias de reforzamiento y dar seguimiento al desarrollo de los estudiantes. “Si no hubiéramos tenido esta oportunidad de trabajar en equipo, no se hubiera logrado que los niños avanzaron muchísimo en comparación con cómo estábamos el ciclo pasado”, expresó.
Para María Guadalupe Magaña Marcial, los resultados positivos representan no solo la satisfacción por el esfuerzo realizado, sino también la oportunidad de continuar perfeccionando las estrategias de enseñanza y consolidar los avances en el aprendizaje y la convivencia.
Esta experiencia muestra cómo RIMA permite identificar necesidades específicas y orientar decisiones pedagógicas que van más allá de una evaluación, al integrar el desarrollo académico, las habilidades sociales y la participación familiar.
