Más que un uniforme, una herencia: Historias de vida que fortalecen a las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado
• A 183 años de su creación, las FSPE demuestran que el primer acercamiento a esta vocación ocurre, con frecuencia, […]
MaCC81s-que-un-uniforme-una-herencia-Historias-de-vida-que-fortalecen-a-las-Fuerzas-de-Seguridad-PuCC81blica-del-Estado-1-663×1024-1
• A 183 años de su creación, las FSPE demuestran que el primer acercamiento a esta vocación ocurre, con frecuencia, desde el hogar.
• Desde la cocina hasta el mando operativo, elementos de la corporación estatal comparten cómo el ejemplo en el hogar cimentó su compromiso con la paz de las familias guanajuatenses.
En las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE), la vocación de servicio no es únicamente una decisión individual: es una convicción que se forma con el tiempo, se aprende en el entorno familiar y, en muchos casos, se transmite de generación en generación.
A 183 años de su creación, las mujeres y hombres que integran esta corporación reflejan cómo el compromiso con la seguridad y el bienestar social nace desde el ejemplo y se consolida como una forma de vida.
Las historias compartidas por elementos de las FSPE muestran que el primer acercamiento a esta vocación ocurre, con frecuencia, en el hogar. En algunos casos, proviene de familiares que participaron directamente en la vida institucional de la corporación, incluso sin portar uniforme policial.
Tal es el caso de Diana, Policía Tercero, quien encontró inspiración en su abuela cuando ella se desempeñó como cocinera de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado durante 32 años. Su labor comenzaba de madrugada para que el desayuno estuviera listo para los policías al inicio de su jornada, y en ocasiones incluso acudía a campo para llevarles alimentos.

“Ver en ella el compromiso, la lealtad e incluso la valentía fue lo que me inspiró a querer servir… pero desde el uniforme, salir a defender a los míos”.
En otros casos, la vocación se hereda directamente de madres o padres que formaron parte de la corporación, dejando una huella significativa en sus hijas e hijos. Iveth comparte que desde niña soñaba con seguir los pasos de su padre: “Cuando veía a mi papá uniformado pensaba: algún día quiero ser como él… fue una motivación muy grande”.
De igual forma, María Luisa reconoce que el ejemplo de su padre, con 25 años de servicio, marcó profundamente su trayectoria: “Lo que más me dejó fue su compromiso y honestidad”.
A estas historias se suma también la experiencia de quienes han encontrado en la figura materna el origen de su vocación, como en el caso de un elemento de la corporación cuya madre también forma parte de las FSPE. Esto confirma que esta herencia de servicio no distingue género, sino que se sustenta en valores compartidos como la disciplina, la entrega, la lealtad y la responsabilidad social.
Más allá del origen familiar, todas estas trayectorias coinciden en un elemento fundamental: la convicción de que ser parte de las FSPE implica un compromiso permanente con la sociedad.
“Ser FSPE es intentar hacer lo correcto cuando nadie me ve… es transmitir confianza de que las cosas pueden cambiar”, expresa Diana. Esta visión se traduce en acciones cotidianas que fortalecen la proximidad social, la prevención y la protección de la ciudadanía.
Asimismo, estas historias reflejan una transformación importante dentro de la corporación, donde cada vez más mujeres ocupan espacios de participación activa y liderazgo, en un entorno que hoy reconoce y fortalece la igualdad de oportunidades.
“Ahora tenemos comisarias que son mujeres… Hoy veo que sí puedo hacer una carrera como la que hizo mi papá o incluso mejor”, señala Iveth. Este avance se complementa con la participación de hombres que también reconocen en sus madres y padres el ejemplo que dio origen a su vocación.





El impacto de esta vocación transgeneracional también se proyecta hacia el futuro. Las y los integrantes de las FSPE no sólo desempeñan su labor en el ámbito operativo, sino que se convierten en referentes para sus familias y comunidades. “Somos el ejemplo de nuestros hijos… de muchos jóvenes que confían en nosotros”, afirma María Luisa. Este vínculo fortalece la confianza social y la transmisión de valores como la honestidad, el compromiso y el respeto.
En Guanajuato, las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado se consolidan como una institución donde la vocación de servicio se cultiva, se hereda y se renueva constantemente.
Por ello, la Secretaría de Seguridad y Paz reconoce en estas trayectorias un ejemplo de fortaleza institucional y un recordatorio de que la construcción de un entorno seguro es una tarea compartida, en la que la vocación de servir continúa siendo el pilar fundamental.